lobos

Y en las heladas noches, el lobo estepario, ha encontrado una razón para vivir. No le importa caminar bajo las nieves del invierno, su corazón ya no siente frío. No le importaba la soledad, hasta que encontró el calor del corazón que, solitario también, vagaba en busca de otros inviernos, otras nieves, otros glaciares y por qué no, otro corazón.
Que la soledad y el frío de vuestros corazones encuentre el calor justo y necesario para mirar la vida con ojos de serenidad, ojos de solidaridad, ojos de paz, ojos de Navidad.

A mis camigos cafeteros

Mariluz - la loba ©


 Cerrar ventana